LITERATURA -Prof. Gisela Gallardo
CLASE 4: Escritura creativa
En la clase anterior pudimos conocer el sentido y el alcance del concepto de LITERATURA, cuya principal característica es la ficción. Por eso en esta clase, te pido que realices la siguiente actividad:
Buscar un breve texto NO ficcional y a partir de él crear uno ficcional: A partir de un texto no ficcional, por ejemplo, una receta de cocina, una noticia, una carta, el prospecto de un medicamento, el relato de un gol, etc. (QUE VOS BUSQUES Y ELIJAS) escribir un cuento (texto ficcional).
Por ejemplo, esta receta la busqué en internet:
Panqueques
Procedimiento
1 Batir los huevos, agregar de a poco la harina alternando con la leche, poniendo siempre primero la harina y después la leche para que no se formen grumos.
2 Agregar la sal y la manteca.
3 Dejar descansar la preparación 20 minutos.
4 Cocinarlos en una sartencita que no se peguen las preparaciones, pincelando con manteca entre uno y otro.
5 Servir con dulce de leche.
Después de leer la receta y pensar en cómo podría escribir una historia, hice un texto borrador, lo corregí y quedo así hecho cuento:
Un buen día estaba yo, la harina, en mi casa muy tranquila descansando y disfrutando de mi blancura y mi pureza, hasta que llegaron mis amigos, 2 hermanos que vivían acá a la vuelta, los huevos. Ellos se metieron en mi casa sin permiso y bruscamente ya que pretendían hacerme un chiste. Lo que no sabían era que el chiste se iba a convertir en una pesadilla. Tan rápido entraron que irrumpieron mi tranquilidad, pero lo peor fue que se quebraron al pasar por el umbral de la puerta. Me asusté y enseguida llamé a la leche, que vive en el departamento de al lado, para que me ayude a contenerlos, pero ella se aproximó tan lentamente (porque ella es muy miedosa), que todos nos mezclamos. La cosa se puso peor cuando la tierra empezó a moverse. Nadie sabía que semejante sismo se produciría ese día. Estábamos todos asustados y con el movimiento nos íbamos transformando en uno solo. Desde el piso de arriba se escucharon nuestros gritos entonces bajaron las vecinas, la sal y la manteca, dos señoras muy blancas y aburridas, pero también muy chusmas. Se acercaron para ayudar y con el brusco movimiento del piso terminaron cayendo encima nuestro y también se empezaron a desarmar. Fue todo tan terrible que ya no podíamos distinguir donde empezaba uno y donde terminaba el otro. Estuvimos casi 20 minutos sin el horrible movimiento, pero luego comenzamos a sentir mucho calor y ahí fue que la cosa se hizo más compleja. Nos empezamos a pegotear uno a otro y lo peor es que escuchábamos nuestras voces pero no nos diferenciábamos.
Oíamos a la sal, que gritaba desesperada porque no sentía sus granitos, la manteca hablaba con tono distorsionado preguntando “¿qué me pasa?”, los huevos se quejaban porque decían que les dolía todo, a la leche ya no la oíamos y yo trataba de calmarlos. Ahora nos habíamos convertido en algo nuevo. Ya nada sería igual que antes. El sismo había marcado un antes y un después en nuestras vidas.

Comentarios
Publicar un comentario