1ro 3ra- Clase 6- CUADERNILLO

 

ESCUELA SECUNDARIA N°39
PRÁCTICAS DEL LENGUAJE
Prof. Gisela Gallardo.

Actividad 3


SIGNOS DE PUNTUACIÓN

Los signos de puntuación se usan en los textos escritos para intentar reproducir la entonación del lenguaje oral (pausas, matices de voz, gestos, cambios de tono, etc.) con el objetivo de interpretar o comprender el mensaje escrito. Por lo tanto nos permiten expresarnos con claridad y evitar interpretaciones diferentes de un mismo texto. Por ejemplo, no es lo mismo decir: “NO ESTÁ MAL ESO” que decir: “NO, ESTÁ MAL ESO”; ya que cambia el sentido de la frase.

EL PUNTO 

Punto y seguido: se coloca al final de cada oración, entre oraciones que comparten un mismo tema.

Punto y aparte: se usa para indicar que termina un párrafo e inicia otro que desarrolla un nuevo tema u otro aspecto del tema anterior.

Punto final: señala la terminación de un texto.

LA COMA: se usa para separar elementos en una enumeración. Algunas enumeraciones van precedidas por dos puntos. Se coloca, además, detrás de los conectores (por lo tanto, por consiguiente, sin embargo, no obstante, en cambio, además, es decir, o sea, en primer lugar, por último, finalmente) que aparecen al comienzo de la oración.  Se usa también para delimitar el vocativo (palabra o construcción con la que se invoca o se nombra al interlocutor).

SIGNOS DE INTERROGACIÓN Y SIGNOS DE EXCLAMACIÓN: Se colocan al comienzo y al final, encerrando oraciones interrogativas o exclamativas directas.

DOS PUNTOS: Se colocan delante de una cita textual, de una presentación escrita o de una enumeración.

PARÉNTESIS: Encierran aclaraciones que interrumpen el hilo del discurso.

PUNTOS SUSPENSIVOS: son tres puntos sin espacios entre ellos, son un único signo de puntuación que se utiliza al final de una palabra, frase u oración en lugar del punto u otro signo. Se utilizan para dejar en duda, continuación o en suspenso una acción y son alineados horizontalmente al nivel de la línea base de escritura.

COMILLAS: son signos de puntuación que se colocan al principio y al final de las frases, palabras escritas como citas, ejemplos, de aquellas que se quiere destacar, ya sea por importancia que le dé el autor o por su carácter irónico, vulgar o extranjero e impropio de la lengua que se está usando

RAYA: Sirve para señalar en los diálogos la intervención de cada locutor y los comentarios e incisos del narrador.

1 - Ahora vos, decí cuál es la diferencia entre los siguientes enunciados:

a. No me rindo. / No, me rindo. b. No, espere. / No espere. c. vamos a comer, niños / vamos a comer niños d. ¿Cuánto es la mitad de uno más uno? / ¿Cuánto es la
mitad de uno, más uno? e. Mi tía estuvo con Raquel y Teresa, y tus abuelos
llegaron después. / Mi tía estuvo con Raquel, y Teresa y
tus abuelos llegaron después.

2- Leé esta historia y marcá en el testamento los signos de puntuación de manera que sea posible entender por qué cada heredero se cree beneficiado.

EL TESTAMENTO CONFUSO

Se cuenta que un señor, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente testamento sin signos de puntuación:

«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo».

¿Cómo interpretar este confuso testamento?

El juez encargado de resolverlo reunió a los posibles herederos, es decir, al sobrino Juan, al hermano Luis, al sastre y a los jesuitas. Les entregó una copia del testamento para que le ayudaran a resolver el dilema. Al día siguiente, cada heredero aportó al juez una copia del testamento con signos de puntuación, adjudicándose la herencia a sí mismo.

- Juan, el sobrino: «Dejo mis bienes a mi sobrino Juan. No a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

- Luis, el hermano: «¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¡A mi hermano Luis! Tampoco, jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

- El sastre: «¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

- Los jesuitas: «¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas, todo. Lo dicho es mi deseo».

- El juez todavía pudo añadir otra interpretación: «¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

Así que el señor Juez, ante la imposibilidad de nombrar un heredero, tomó la siguiente decisión: “Por lo que no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez me incauto de ella en nombre del estado y sin mas qué tratar queda terminado el asunto”


Comentarios