4to 1ra y 4to 2da - Clase 2

Escuela secundaria N° 39

Prof. Gisela Gallardo

CLASE 2: LA FUNCIÓN ESTÉTICA 

Muchas veces creemos que la función estética y el uso del lenguaje poético en la literatura se basan en expresiones ornamentadas, delicadas, románticas y suaves. Pero en realidad esto no es asi. Muchos autores deciden crear personajes vulgares en un ambiente hostil, donde se nos ofrecen descripciones igualmente literarias.

ACTIVIDADES 

1. Leer el siguiente cuento de Pedro Orgambide.


NO CODICIAR LOS BIENES AJENOS

PEDRO ORGAMBIDE

A mí, cada vez que me chapa la yuta, me dan con la goma. Cualquier ortiba me bate la cana. En cambio el Cholo se la pasa piola. Al primer golpe se apoliya como un angelito o entra a echar espuma por la boca y los tiras tienen que llamar al médico. Sí, el Cholo está como quiere, Cuando lo engayolan, se pasa todo el tiempo en la enfermería. Y… tiene labia. "Vos no tenés estudio", me dice. Es cierto, a gatas si escribo mi nombre con lápiz. El Cholo no. Se las sabe todas, Hay que verlo en los manyamientos revoleando los ojos, jurando por la madre que es inocente. Es buena la madre del Cholo, parece una ballena. i Qué lindo tener una vieja así, que cuando viene la cana arma tal quilombo que despierta a todos los vecinos! ¡Araca! El Cholo se aviva y raja por los techos. Tiene suerte, tiene de todo. Con esos dedos yo estaría lleno de guita, tendría mucha tela, sí señor. A mí con el frío los dedos se me ponen como morcillas. El otro día, sin ir más lejos, quise hacer una billetera en el 60. Íbamos con el Cholo. Yo estaba lo más pierna metiendo los ganchos, cuando de repente sentí la picazón. Sí, en los dedos. ¿Qué va a hacer?... los sabañones. El sofaifa empezó a los gritos y tuvimos que espirar como escupida en Puente Saavedra. ¡Isa! Amuramos en una pizzería y después cachamos la General Paz silbando bajito. Estaba lindo el sol. Nos fuimos atorrar abajo de los árboles. Yo prendí un fago y el Cholo me dijo: "No podés laburar con esos dedos" Yo me metí los ganchos en el bolsillo. "Curátelos con electricidad". A mí me agarro un chucho de órdago, porque me acordé del día que me parriyaron, que me zamparon la picana en un destacamento. Al rato, el Cholo me batió el alfiler de corbata que había refalado en el 60. Viera qué lindo era. Así de grande. Y bueno, él tiene los dedos rápidos, qué va a hacer. Se cuida las manos como una hembra, hasta crema se pasa. Al Cholo lo conocí en San Juan, cuando el terremoto. Éramos dos pibes con toda la vida por delante. Se chacaba lindo entonces. Sin peligro. Íbamos limpiando a los espichados de los anillos, los relojes, los mangos del pantalón. El Cholo quería que yo espiantara hasta los dientes de oro. Él no podía, porque le daba impresión. Es muy delicado el shusheta. Parece una mujer. ¡Pero qué suerte tiene con las hembras! Se hace querer el cara- lisa. En vez yo, que soy más. macho, tengo que garpar hasta los buenos días. Así es la vida. Cuando rajamos de San Juan, él rumbeó para su casa, yo para el Bajo. ¿Pero qué quiere? Me sentía vichenzo en la Capital.

En San Juan había más oportunidad para el escrusho. Había para todos. Nadie se pisaba los callos. ¡Y qué flor de bulín teníamos! Un hotel familiar. Con la marimba del terremoto los bacanes lo habían dejado. ¡Larguía! Se las habían tomado con el culo a cuatro manos. De noche, dormíamos con el Cholo en una sala grande, llena de pinturas de mujeres en bolas. A la mañana, yo abría un ojo y las espiaba y después me muñequeaba. En vez, en Capital —¡qué esgunfio!

estar fumando en la cama, solo, mientras el Cholo se la pasaba en casa con la vieja. Para peor ahora el Cholo me dice que tiene un asunto grande, pero que no me puede llevar porque yo estoy palmado. ¡Si será turro! Justamente ahora me da el esquinazo. Me lo dice y se mira la piedra negra del anillo y se la empieza a frotar por la trompa como si la besara. Mal amigo, me deja en la shomería como un rope. Yo le miro la piedra y después la camisa y la pilcha azul y los tamangos lustrados. Qué joder, parece un señor. Está polenta. Me estrilo, sí. Porque está forrado y me deja forfai como si fuera un juntapuchos. ¿Pero qué carajo me importa a mí ese reloj de oro? ¿Y esos gemelos con iniciales? ¿No se da cuenta que me río? Si lo puedo estrolar con una mano. Sí, me río. La risa me hace cosquillas a la busarda, se me sube a la azotea.

—¡Pero si yo me cago en tu alfiler de corbata, en tu reloj, en tus gemelos! ¿Vos te creés que me vas a basurear a mí, al bardo, como a un mino? ¡Sos un jaife de mierda, Cholo!

—¡No hermano! Te lo pido por la vieja.

Ahí mismo lo serví. Después limpié el suncho en el pasto.


1. ¿Qué te llamó la atención del título del cuento? ¿Qué son los mandamientos?
2. El personaje usa palabras del LUNFARDO. Copiá 10 palabras y traducilas según te parezcan.
3. El narrador y el personaje protagonista ¿son la misma persona? ¿Por qué? De acuerdo con el comportamiento del personaje, contá cómo es.
4. Escribí un resumen del cuento.
5. Escribí un texto (en 1ra persona) donde el personaje protagonista le confiesa al Juez lo que hizo.



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